La jaula del tigre (primera parte)

Como entrar a la jaula del tigre. Te abren la puerta y te meten ahí. No tenés como escaparte. Rezás para que no se acabe la comida o el agua. Todo el tiempo estás alerta. Cada minuto inventás cosas para distraerlo. Dormir no es una opción. Cualquier movimiento en falso puede ser el último.

Este verano descubrí que eso, a partir de ahora, son mis vacaciones.

Fue en algún momento de la década de los 80 pero todavía puedo verlo, igual que si hubiera sido hoy. Apoyado en una de las jardineras de la casa de Parque del Plata.

Era el fin del verano, el auto ya estaba cargado, las cortinas de la puerta principal cerradas. Él se ataba los cordones. Mientras se incorporaba y como si fuera parte de un suspiro bien profundo, dijo: “Bueno, ahora vamos a descansar de las vacaciones”.

Pensé que estaba loco. ¿Cómo alguien puede querer descansar de las vacaciones? ¿Si son lo mejor del mundo?

Hoy es 8 de enero, me reintegro el 16. Y papá, no sabés como te entiendo.

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