Los tres deseos de una madre en vacaciones

juguetes playa

Que no llueva. No hay piloto de avión ni capitán de buque que consulte más el estado del tiempo que una madre en vacaciones. Nos instalamos tres apps distintas en el celular y cuando dicen que el mundo se vendrá abajo durante tres días, las consultamos compulsivamente. Confundiendo deseo y realidad, abrimos The Weather Channel, Accuweather y la página de Meteorología cada cinco minutos y calibramos los porcentajes de humedad para tratar de desmentir a los meteorólogos: “Total, la mitad de las veces le erran”.

Diluvia, y somos cinco en un rancho de dos metros por dos metros con entrepiso. Ya vimos todas las películas que llevamos, los juegos que descargamos y usamos todo el paquete de internet movil que teniamos para el mes entero. Se acabaron las hojas de dibujo, los juegos de caja ya los jugamos y las cartas se gastaron de tanto tocarlas. Mientras vos estás considerando encerrarte en el baño para no volver a salir, uno de tus hijos y su amiguito saltan en el sofá como si fuera colchón inflable y los otros dos se agarran de los pelos. De golpe, un alarido te saca de tu delirio, el grito de tu marido: “Saliooooooooooooó el sooooooool”. Volvió la alegría.

Que duerma la siesta. Cada día es una nueva lucha por conseguir dos horas para leer el libro que te llevaste. Estás a punto de construír un altar para rezarle al santo de la siesta, aunque no estés segura de que exista. Peregrinás a la playa cada mañana rogando que correr por la arena los canse lo suficiente. Cada día planeas tu estrategia como si fueras a robar un banco, pero lo único que querés es que te den 120 minutos de paz para ir al baño sin que te pateen la puerta y te griten que no encuentran algo. ¿A qué era que se parecía el silencio?

Que algún día se terminen. Aunque algunas no lo confiesen, en el minuto en el que empieza a armar las mochilas, toda madre secretamente anhela el final de las vacaciones. Aunque los ames con locura, pases precioso y los veas disfrutar como locos en la playa, la idea de que esa sea tu vida los 365 días del año te da ganas de comerte vos la arena. Salvo que seas la hija de Donald Trump, la mayoría de nosotros veranea en lugares diminutos porque, total, “vas a estar siempre afuera”. Camas en la mitad del living, tener que rezongar hijos ajenos y todo, pero todo, lleno de arena.

Es que desde el primer pujo, estar de vacaciones es pedir al menos una vez por día en silencio, que desaparezcan como la arena.

 

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2 pensamientos en “Los tres deseos de una madre en vacaciones

  1. No sé como he llegado aquí, no me acuerdo del motivo pero me he puesto a leer tus microrelatos y me lo he pasado genial. Yo soy padre (sí, ese cero a la izquierda que todo lo hace mal y no sabe nada ;-), pero comparto muchas cosas que cuentas y me parece ver a mi mujer en esas situaciones. Me encanta cómo escribes, no es contarlo, es cómo contarlo y lo bordas. Creo que te visitaré cuando tenga tiempo para disfrutar de tus textos. Por cierto te leo desde España (Bilbao). Un saludo y sigue así, muy bueno.Agur

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